lunes, 19 de octubre de 2015

Camino de Ida.

A ellos se les acabó su tiempo.

Las paredes que habitaron y que dieron sentido a sus vidas,como guardianas de diálogos pretéritos,olores añejos y ladridos lejanos,en su ausencia se desmoronan.

Ocasionalmente deambulo por los caminos que ellos forjaron,sus Caminos.Tan ajenos al Camino que yo mismo llevo recorrido y,quizás, del que me quede por recorrer.

Rodeado de un mundo ya marchito,un solitario ciprés acongoja al cielo con su lanza y su imagen me hace recordar algo que leí no hace demasiado tiempo; "Permitamos que el Tiempo venga a buscarnos en vez de luchar contra él".




domingo, 28 de diciembre de 2014

Anoche apareciste en mis sueños.

   Tu brazo lo dejabas caer sobre mis hombros y me mirabas con esa sonrisa de complicidad tan tuya que delataba una amistad sincera respaldada por un corazón rebosante de amor.

   Me decías que me querías y que podía contar en todo y bajo cualquier circunstancia contigo...y me abrazabaso con los ojos lagrimosos...y te empeñabas en invitarme a otro "cacharro"...y yo sonriente,a sabiendas que siempre hablabas con el corazón en la mano,a todo te decía que sí,y así se nos iban las horas riéndonos el uno con el otro...

   Y mi madre,aquella mañana de aquel domingo negro,me despertó sin saber cómo decirme que habías dejado de ser terrenal,que te habías ido para siempre y sin despedirte.

   Cuatro años,siete meses y un par de días han pasado...y,como dice el poeta,la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido...

   Pero no creas que no te sentimos...sabemos que estás ahí arriba,vigilante,sonriente y orgulloso de todos nosotros,ya sabes,con nuestras cositas buenas y las no tan buenas también...que te voy a decir que tú no veas!

Decirte que anoche apareciste en mis sueños y lloré de alegría.

http://m.youtube.com/watch?v=yF4nZ8tdkSs

domingo, 14 de septiembre de 2014

El mundo que Flor habita.

   Eran nuestros primeros días en el Perú.Por la panamericana cruzábamos en bus el trayecto que nos llevaría de Piura a Trujillo.

   Algunos pasajeros andaban sumergidos en sus teléfonos móviles de última generación,otros engullían patatas de paquete mientras observaban por la ventana cual cinéfilo se acomoda para ver un film de su director predilecto.

   Sorprendido y embelesado estaba por lo inhóspito del eterno paisaje que nos rodeaba cuando percaté su pequeña y desafiante silueta en la cima del vertedero.

   Flor, ni un solo día de sus seis años de vida se ha ausentado de su hogar,la humilde casa de adobe ubicada a unos cincuenta metros del vertedero,el cual considera la frontera natural de su mundo,y frecuenta a diario en compañía de su único y fiel amigo,el perro Bruno,por los nuevos hallazgos que de entre el vertedero puedan acontecerse.

   Sobre el arcén de la carretera panamericana y a un costado de la casa que Flor habita se aprecia un macro cartel con rostro de pretenciosa mirada y blanqueante sonrisa del político de turno invitando al voto asegurando tener las soluciones.

   Del otro lado de la carretera y sobre el paredón más visible de lo que en otro tiempo no muy lejano fue un establo el padre viudo de Flor,a cambio de una cesta de mimbre repleta de productos básicos para alimentarse una semana,pinta las gigantescas iniciales del correspondiente partido político.Y cuando su hija le pregunta que significado tiene lo que pinta él le responde prosperidad.Esa tarde Flor almorzó ceviche.

   Horas más tarde,a cientos de kilómetros del mundo que Flor habita,al apearnos del bús,nos dejamos asombrar por una bellísima puesta de sol.

   El día moría y la noche se dejaría iluminar por un alucinante eclipse lunar de sangre bajo el que Flor,desde la cima del vertedero y paralizada del asombro,le confesaría a Bruno el infinito deleite que es la Vida,pese a todo.

viernes, 14 de febrero de 2014

Sin llaves

   La fortuna determinó que al felino que pasó bajo el 0731-BSW,aquella gélida tarde de domingo,aún le quedaba tiempo por vivir o vidas por perder.

   -"En qué emplearás tu tiempo cuando termines la diplomatura?",preguntó Urdune minutos después del renacimiento del desconocido felino.
   -"No sé,me gustaría perderme...tomarme un año sabático" respondí,denotando en su semblante cierto escepticismo,sabedor del inagotable trecho que a menudo separa la palabra del hecho.

   Hoy se cumple un año del día en que mi madre,emocionada,se despidió de mi diciendo:"¡Ten cuidaíto chiquito!",del momento en que los brazos de mi añorada hermana me bendecían con su abrazo,del puchero anterior a las lágrimas de mi padre,del afectuoso brazo de mi primo echado sobre mis hombros,de contemplar como el 0731-BSW desaparecía gasolinera arriba.

   Y no las tenía todas conmigo cuando volábamos de Madrid a Cancún.Habíamos leído en diferentes foros que para pisar tierras mexicanas teníamos que llegar con vuelo de vuelta,y que desde noviembre hasta el mes en que partimos nosotros,febrero,habían sido varios los repatriados en respuesta a todos los obstáculos que pone el gobierno español a la llegada de mexicanos.

   Nunca fui realmente consciente de la infinidad de posibilidades que se presentaban ante nosotros hasta el momento en que la policía aduanera,tras revisar el pasaporte y contarle cuatro verdades a medias,nos dio la bienvenida permitiéndonos pasar.
 
   Al salir del aeropuerto fui sorprendido por una bocanada de aire fresco que me infló los pulmones para hacerme sentir invulnerable...¡Comenzaba el Sueño!
   Aquellos primeros pasos por el mexicano Estado de Quintana Roo en la Península de Yucatán los dimos con nuestras manos bien apretadas mientras le repetía a Alba como sin llegar a creerlo, "¡Estamos aquí!,¡Estamos aquí!,¡Estamos aquí!".

   Casi un año hace del reencuentro con Guanajuato,su comida y su gente.De aquel primer día ofreciendo tortilla en la cesta de mimbre,de aquellas personas que,durante tres meses, compraban siempre que nos cruzábamos por sus estrechas y pintorescas callejuelas.Casi un año de nuestros compañeros de la Crepería Bossanova ,del Santo Café y de la Universidad.Casi un año de los saludos y las sonrisas que me regalaba su gente cuando me veían pasar. Casi un año de Guanajuato...su recuerdo me emociona,me saca una sonrisa,me da fuerza para seguir.

   En Mazunte estuvimos unos días en el 2011,y teníamos claro que sería nuestra máxima prioridad en el hipotético caso de vivir en algún pueblito costero antes de emprender la incursión por tierras centroamericanas.Un mes vendiendo pasteles por las playas de Zipolite y Mazunte,el mágico ambiente de El Nagual,Elsa,el ritual de Emiliano con el mate... uno de esos pocos sitios donde,definitivamente,no me importaría dejar mi tiempo correr.

   Tras dejar Mazunte y atravesar el istmo de Tehuantepec bordeando la costa pacífica del Estado de Chiapas nos fuimos adentrando por tierras guatemaltecas,hasta llegar al que para muchos es el lago más bello de este planeta,el Atitlán,entre montañas y  rodeado por atractivos  pueblos de bíblicos nombres,algunos de los cuales,se expanden por la falda de algún que otro volcán,como es el caso de San Pedro,en el que trabajé con Peggie en su restaurante,Le Jardin y donde Alba y yo nos iniciamos con la artesanía.

   Y desde el lago Atitlán orientamos la brújula hacia Antigua de donde,con Carol,Carlos,Luis,Álvaro,el Maestro,Juanma,Leticia,Belinda,Ale...,orgullosos presumimos de tener una familia.Después de casi dos meses,y con el XQNO eternamente en mi corazón,reemprendimos la ruta alejándonos en el espacio y en el tiempo de ellos.

   Estuvimos un tiempo con la duda de pasar por El Salvador en la ruta que nos llevaría desde Guatemala,Honduras mediante,hasta Nicaragua.Pero,a medida que se acercaba el momento de seguir hacia las rutas del Sur,sentíamos la necesidad de adentrarnos y perdernos por el atemorizado país centroamericano.Y la semanita que andamos deambulando por El Salvador nos encantó.La amabilidad y cercanía de su gente,la sensación de que nos sobreprotegían de un peligro que para ellos es constante y está por todas partes,aunque a nosotros no nos llegara más que la cercanía de su brazo tendido.El nombre de El Salvador adquirió un absoluto sentido racional puesto que con él llegaron los predicadores de la biblia por doquier,en autobuses,mercados y plazas,junto a vendedores de pomadas mágicas que todo lo curan.

Ya en la frontera con Honduras nos topamos con Miriam,que en su camioneta se disponía a cruzar suelo hondureño de camino a Chinandega,Nicaragua.
   Accedió encantada a nuestra petición de llevarnos en la parte trasera de su camioneta hasta tierras nicaragüenses,parando un par de veces por tierras hondureñas a reponer combustible e invitarnos a un par de cocos que parecían ir condimentados con una buena dosis de esencia de Libertad.

   La chicuela llevaba semanas imaginándose el reencuentro que en la nicaragüense Diriamba tendría lugar con Ana,su muy mejor amiga.Era consciente de lo mucho que significaba para ella y cuando tuvo lugar superó emocionalmente todas las expectativas.Junto a Ana nos adentramos,durante unas semanas,en el día a día de la encantadora y humilde familia de los Rocha Tercero,donde dejaba las horas pasar escuchando relatos de pretéritas revoluciones y de cómo el Poder corrompe al Hombre.

   Hicimos caso omiso a las advertencias de algunos viajeros sobre las trabas de acceso que solían poner en la frontera de Costa Rica,la Alemania centromericana.Al llegar nos dijeron que para pasar necesitábamos presentar un vuelo con fecha de salida,no fuera a ser que llegáramos con la intención de trabajar ilegalmente y nos quedáramos por tiempo indefinido.La opción de recorrer Costa Rica de norte a sur hasta llegar a Panamá,al parecer,no era ni creíble ni viable.Los escasos cibers ubicados en la frontera estaban cerrados por ser domingo,y el pueblo nicaragüense más próximo se encontraba a algo más de una hora de camino.Así que fuimos por las distintas oficinas fronterizas de transportes hasta que un buen muchacho nos dejó utilizar el ordenador de su oficina,desde el que hicimos una falsa reserva de vuelo con un plazo de 24 horas para pagarlo,que nos permitió,tras presentarla en el puesto fronterizo,seguir adentrándonos hacia las rutas del Sur.
   Tras hacer noche en Liberia y atravesar el país de noroeste a sureste llegamos a Playa Chiquita,un recóndito paraíso en la Tierra,donde permanecimos un mes rodeados de monos aulladores y osos perezosos,Alba trabajando en el restaurante de Marc,el Pura Gula, y yo en la recepción de Playa Chiquita Lodge,gozando de la forma y el entusiasmo con el que nos contaba chistes el bueno de Tito.

   Y llegó Panamá,nuestra última parada por tierras centroamericanas.Siete semanas acampados a pie de playa en el pueblo de pescadores de Santa Clara,produciendo artesanía entre semana para venderla los fines de semana en que se atestaba la playa de panameños procedentes de la capital.
 
   Se aproximaba el día que llevábamos meses escuchando.El momento de dar el "salto" de Centroamérica a Sudamérica había llegado.Dos opciones se presentaban ante nosotros;un vuelo que nos catapultara hasta la frontera colombiana,o navegar durante cuatro días por el archipiélago de San Blas en un carguero de mercancías bordeando el intransitable Tapón de Darién.
   Cuando la chicuela y yo iniciamos el Viaje pactamos una Máxima:Nuestro transitar por tierras americanas necesariamente debía darse tierra a través.Ante la imposibilidad de llevarla a cabo, decidimos que la opción de navegar hasta la frontera colombiana,haciendo noche en islas habitadas por los Kuna Yala era,sin lugar a dudas,la opción más atractiva.Y así lo hicimos,viviendo una de esas experiencias que marcan un antes y un después en cualquier viaje.

   Un antes por todo lo que dejamos atrás y un después por todo lo que se presenta ante nosotros.

   Las veces que me detengo a contemplar el mapa del colosal continente sudamericano me invade una sensación de vértigo,de ser incapaz de generar los medios suficientes y necesarios para recorrer y perdernos por la vastedad de su geografía.

   Sudamérica nos recibió con los brazos abiertos en la colombiana y bella Cartagena de Indias,en la que sentimos pasar la Navidad lejos de nuestras familias,trabajando en el restaurante Collage Charladero arropados por los abrazos de Toro,la Flaqui,Orlando,Jessie y Luis.
 
   Hasta llegar a la casa andina cercana al bellísimo pueblito de Guatapé,en el Departamento de Antioquia,desde donde he decidido escribir estos párrafos tras cumplirse un año de nuestro deambular por el continente americano y del día en que me despidieron los abrazos de mis hermanos,el puchero de mi padre y los besos de mi madre.

http://m.youtube.com/watch?v=HT9m0pX-2z4



 
 

 




 






 

martes, 11 de febrero de 2014

Banderas

   Caminando por el Zócalo de Ciudad de México,días después de aterrizar en Cancún,distinguí una sastrería militar en la que vendían parches bordados de banderas internacionales.

   Llevaba algún tiempo con la idea de atiborrar mi mochila de viaje con las banderas de aquellos países en los que hubiera estado alguna vez.Así que entré decidido y compré las banderas oportunas.

   Recién llegados a la que fue nuestra humilde morada durante aquellos tres primeros meses de andar haciendo y vendiendo tortillas a diario por Guanajuato,contemplé cada uno de los coloridos parches tras sacarlos de la mochila.

   Y reparé en las atrocidades que se han cometido y se cometen por la "prosperidad,glorificación o defensa"de los colores de muchas de ellas.

   En todas aquellas personas que han dejado y dejarán este mundo masacradas por otras que,manipuladas hasta la ceguera,actuaban y actúan bajo la legítima protección y el supremo deber de enaltecer "su" bandera.

   En las invulnerables fronteras físicas y burocráticas creadas para "protegernos" los unos de los otros y que no hacen más que fomentar la desigualdad y el odio entre personas que nunca tuvieron ni tendrán la más mínima posibilidad de conversar sobre sus infinitas semejanzas y enriquecedoras diferencias.

   Y así vivimos manipulados,cegados y aferrados bajo una colorida identidad que,a menudo,no hace más que esclavizarnos,apalearnos y humillarnos sin dejar de ser la mayor y más eficaz de las falacias creada en favor de la codicia de unos pocos títeres del Poder.

   No defiendo ni me representa ninguna bandera.Siento que pertenezco a todos esos lugares o tierras en las que dejé un amigo.

   Y comparto lo que hace algún tiempo leí de una tal R.M.Rilke:"La única,feliz y verdadera patria del Hombre es la infancia."

http://www.youtube.com/watch?v=xNaaQDrUfwc

lunes, 3 de febrero de 2014

Agua sobre Piedra

Tumbado en el sofá,con la cabeza a dos palmos del suelo y dejando caer sus descalzos  y descuidados pies sobre la pared recién blanqueada,andaba sumergido en su infantil mundo de ilusión perenne y eterna fantasía,analizando con curiosidad la singular canica que minutos antes halló bajo el cojín del sillón en el que su padre,Evelio,se afanaba en componer el cubo de Rubik.

   Aquella tenue tarde de sábado,con el eminente aguacero que se vislumbraba en el firmamento,presentó sus credenciales la dulce melancolía otoñal.

   Envuelta por un balsámico aroma de jazmín,Amelia se apresuraba en descolgar la ropa del tendedero para encaminarse con la palangana llena desde el patio hasta la azotea.No había hecho más que bajar uno de los dos escalones que dan del patio al comedor,tras descorrer la cortina que un momento antes su marido había corrido,cuando advirtió los churretosos pies del menor de sus hijos sobre la pared que días antes su entrañable hija acabara de blanquear.Frunciendo el ceño,mientras Evelio chupaba del botijo con un ojo abierto,se dirigió a su hijo diciéndole: - ¡Sabas!¡Te tengo dicho que no pongas los pies en la pared y hazme el favor de sentarte como se sientan las personas normales!

   Durante un breve lapso de tiempo,no se escuchó más que el leve silbido de la olla a presión que,desde la cocina y acompañado de un penetrante olor a comino y ajo,se expandía por toda la casa.

   Sabas aparentaba ser anósmico ó,quizá,todos sus sentidos se fusionaran en uno solo en el instante en que,emocionado, contemplaba como Pippi Langstrump se aventuraba en Globo y acariciaba las nubes con la punta de sus dedos.

   Minutos más tarde Amelia volvía a irrumpir en el mundo de ensueño de su hijo,llegando desde el cuarto de la costura y dirigiéndose a él con tono de súplica: -Sabas chiquito,¿por qué no te pones los zapatos y me vas a por un kilo de carne picá de la Bernarda la de la carne?Anda...que tu hermano llega esta tarde de La Esperanza y para mañana domingo quiero hacer macarrones al horno...si vas te ganas cinco duros.

   Teniendo claro dónde y en qué se iba a gastar los cinco duros,Sabas inició el camino hacia la carnicería.Tras atravesar el inmemorial zaguán de la casa de sus padres y desencajar la pesada puerta de madera que daba a la calle,cuya resonancia avisaba a ocupantes y vecinos del continuo vaivén fruto del buen hacer de Amelia con los tejidos,se acomodó unos segundos sobre el rebate cuál paracaidista absorbe la última bocanada de oxígeno antes de lanzarse al vacío.

   Al salir a la calle,daba la sensación de que ese mundo,el suyo,transcurría armoniosamente hechizado bajo la cadencia melódica del St.Thomas,de Sonny Rollins.

  Calle arriba decidió emprender rumbo a la carnicería.En la puerta de Fausta estaba la C15 anaranjada de Cirilo el de la fruta cargada de alcachofas,coliflor y chirimoyas.En mitad de la calle,Mauro,desde su R4 blanco,le vendía dos litros de leche a la Rufina de Remigio.Más adelante,se cruzó con Sebastiana quien,con complaciente sonrisa y mirándolo de reojo le dijo: "Cuando vea a tu madre le voy a decir lo granuja que eres...",a lo que Sabas respondió con una aireada sonrisa de indolencia.En la esquina,Adolfina posaba su mano derecha sobre el antebrazo izquierdo de Juliana forzando el acercamiento de ambas en el momento en que la primera se disponía a contar algún asunto altamente confidencial dada la inquieta mirada que dirigía a ninguna y a todas partes.Al doblar la esquina pasó por la pequeña y mágica tienda de la Dorotea del manco,de donde, encorvado,salía Don Benigno con una talega sobre su hombro derecho.

   Ya en la puerta de la carnicería sorprendió a su amigo Toribio Cabrera bregando con uno de esos tirachinas caseros con los que,como poco,habría amargado la existencia a gran parte de las lagartijas que se arrimaban,las noches de verano,a la luz,calor y alimento de las farolas de la calle.

  A diferencia de como solía encontrarse la carnicería,de un blanco reluciente,se presentaba desierta a ambos lados del mostrador.Sabas se acercó al soporte y,levantando su mano izquierda a la altura de los hombros,lo golpeó vigorosamente con la moneda de cinco duros,oyendo,pasados unos segundos,un prolongado ¡Va!.Bernarda lo despachó maquinalmente para volver a disiparse entre los entresijos de la casa.

   Emocionado se apresuraba hasta ser ensombrecido por el árbol bajo el cual se hallaban los dos carrillos,tras los cuales pasaba a diario camino del colegio.Había escuchado en repetidas ocasiones que en el carrillo de arriba salían las estampitas más inusuales y preciadas de la temporada 88/89.Cuál fue su decepción cuando,tras haberle cambiado a Venancio sus cinco duros por el paquete de estampitas,y dándole la espalda al kiosco,descubrió que ningún demandado cromo escondía el paquete en el que,por enésima vez,le había salido el Tato Abadía del C.D.Logroñés.

Al alzar la mirada,aquella imperecedera imagen,pétrea y sublime,lo volvió a cautivar.Su visión lo trasladaba a un tiempo de manos encalladas descansando sobre su chorreante superficie después de duras jornadas de labranza de hombres que nunca llegó a conocer,y de niños y mujeres alejándose cargadas de vasijas rebosantes de agua con la que saciar la sed de todos.Esa imagen que,años después y desde lejanos lares,nunca dejaría de cautivarlo.


miércoles, 29 de enero de 2014

Tarde invernal en la Vega

   El abuelo Manuel llegando a San Isidro con la mula tras pasar la tarde con sus amigos de Los Borregos.En el interior le espera su ración de rebanadas de pan bien remojadas en gazpachuelo.

   En la cocina la tía Araceli poniendo el pan a tostar a la orilla de la chimenea para,acto seguido,zampárselo con chicharrones, zurrapa,sobrasada o mantequilla Zas.El tío Antonio lavándose las manos en la pila después de una dura jornada de labranza.

   Arriba,la abuela dándole vuelta a las riquísimas ristras de chorizo,salchichón y morcilla que días atrás se dejaron secar tras la reciente matanza.

El olor a pan tostado lo empapa todo.

Afuera,un tímido ladrido se despide del día cuando la noche se cierra de golpe.  

Mañana,Dios dirá!